Comprar una vivienda de 90 m2 en 1998, antes del “boom” inmobiliario, exigía 5 años de salario neto, mientras que 10 años después, ya eran necesarios 12 (15 en el caso de Catalunya o 19 en el de Madrid). Y es que la burbuja inmobiliaria supuso un aumento de precios de un 288 por ciento, según un estudio elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie). Sólo por poner un ejemplo: un piso ‘normalito’ de 90.000 € (15 millones de pesetas) de 1998, llegó a valer en el 2008 350.000 € (casi 60 millones de pesetas).

La ministra de Economía, que a estas alturas parece andar buscando culpables, señala ahora como responsables de la ‘gran expansión’ de la burbuja inmobiliaria a las desgravaciones fiscales para la compra de la vivienda. Según Elena salgado, de no haber existido, se hubiesen dedicado ‘decenas de millones de euros’ a otras actuaciones; opinión que justifica la decisión del Gobierno de suprimirlas a partir de 2011. La decisión, como ya es sabido, topa con algunos sectores que se hacen la gran pregunta ¿qué pasará después?.
Mientras, las cosas continúan igual. Las dificultades de cambiar de casa y, por lo tanto de vender o comprar un piso, han hecho que en España, haya quien recurra a fórmulas menos convencionales, como el trueque, practicado ya en países como Estados Unidos.
El mercado está ahí y las posibilidades del mercado inmobiliario son enormes, por lo que cada uno debe mirar sus posibilidades y optar por la que le resulte más adecuada a su bolsillo: comprar, alquilar, intercambiar…











