Saber leer entre líneas y comprender el fondo del mensaje es fundamental en cualquier circunstancia. Interpretar correctamente lo que nos dice el vecino (aunque no lo haga abiertamente), captar lo que pretende transmitir el político de turno, o lo que hay tras un original o atractivo mensaje publicitario nos puede ahorrar más de una sorpresa –o disgusto-.
La publicidad no miente –o no debería hacerlo-, pero existen muchas formas de decir las cosas. Si queremos vender un producto es evidente que destacaremos sus virtudes, sus características más sobresalientes, y que no haremos bandera de aquellos aspectos menos “atractivos”. En otras palabras, sin faltar a la verdad, no tiraremos piedras contra nuestro propio tejado.

Desde este espacio no pretendemos dar ni una clase de marketing inmobiliario ni un curso de semántica para no iniciados, pero, seguro que con un par de ejemplos –divertidos en ambos casos- sobran las palabras. El primero de estos ejemplos va dirigido al que busca vivienda, y lo hemos tomado de La Vanguardia.es: el artículo Estrategias publicitarias en Manhattan nos ayuda a “leer” los anuncios de pisos de Nueva York, donde los adjetivos “tranquilo”, “acogedor”, “bien situado”, “nuevo” o “silencioso” pueden esconder otras características menos atractivas…
El segundo de los ejemplos lo dedicamos especialmente a quienes desean vender o poner un piso en alquiler. Se trata de un blog divertido –en ocasiones algo irreverente-en el que podemos ver viviendas reales en venta o alquiler que su autor ha encontrado en distintas páginas web. Llevados al extremo, serían la antítesis de cómo presentar nuestro producto, de qué tipo de imágnenes no deberían aparecer en un anuncio de piso si queremos que tenga salida en el mercado.
No os los perdáis, pasaréis un buen rato…











